1 de Marzo, 2007
El demonio que esta situado en mi hombro izquierdo me susurra al oido que debo estar cabreado e indignado. El angel, que desde el otro hombro se dirige a mi oido derecho, sonrie y me aconseja que no se deben de caer en revanchas y venganzas…. y yo lo paso mal y dudo, ya que aun no se a quien dar la razon.
Trato de no escuchar ni a Ying ni a Yang y busco asesoramiento a esta situacion esquizofrenica en la Ley General Penitenciaria, donde encuentro que para disfrutar de la libertad condicional un preso debe de encontrase en tercer grado, estar arrependido y haber abonado sus responsabilidades civiles…..el demonio grita enfurecido en mi timpano que este tio ni esta en tercer grado, ni esta arrepentido y el angel se pone a llorar…