29 de Junio, 2007
Siempre que presencio un castillo de fuegos artificiales no puedo evitar esperar que entre uno de los destellos, una vez mas el sabio profesor Hamilton consiga dibujar con fuego el nombre de Calabuch en el cielo.
Lamentablemente esto no es una pelicula de Berlanga
Anterior entrada sobre otra pelicula coral:
Se hace saber, por orden del Señor Alcalde, que Dios es uno y trino…
Solo una “sorprendente” interpretacion de una reciente noticia deportiva ha sido capaz de hacerme reaccionar de una sobredosis de meriendas, fuegos artificiales, cecina, pases de pecho, conciertos y trajes regionales…..
A traves de una noticia en El Mundo me entero que El Vaticano esta “investigando” si Juan Pablo II salvó a Kubica de la muerte del aparatoso accidente que sufrio en el Gran Premio de Canada, y este hecho pudiese ser un milagro de Juan Pablo II, dado que este piloto es seguidor del Papa fallecido y lleva en su casco grabado el nombre de Juan Pablo II.Desde aqui propongo que todas los equipos de la Formula 1 dejen de investigar e invertir grandes sumas de dinero en elementos de seguridad activa y pasiva, y llenen las carrocerias de sus coches y cascos con referencias a todo el Martirologio. Algunos miles intentaron algo parecido con parecidas dosis de fe, pero con menor efectividad de la que hubiesen conseguido con un buen chaleco.
Entrada de algun modo relacionada: I want to believe..pero no me dejan