18 de Septiembre, 2007

Uno de mis recuerdos de infancia es un cine de colegio con crujientes sillas de madera en el que, entre vaqueros y romanos, una tarde se colo un tio frances, Monsieur Hulot, Mon Oncle de Jacques Tati. Lo que en aquel momento solo eran risas sinceras y divertidas, con su paso por el tiempo y por las manos de los criticos se ha convertido en una “critica del hombre moderno inserto en un avasallador mundo material que le conducirá luego de modo natural a la crÃtica de la moderna civilización urbana”
Me quedo con las risas…. y los ojos de los niños.