Sucedaneos
Definitivamente vivimos en una epoca de sucedaneos. Nos rodean: Cafes sin excitantes, dulces sin azucares, angulas sin ojos, caelias sin alcohol, sin, sin,…sin. Hoy he descubierto en una web de articulos para bebes un sustitutivo del cariño que me ha espantado. Unas frias e impersonales manos de poliester que impregnadas de olor a madre buscan ofrecer al niño amor, proteccion o comodidad. Â
Conozco bien la dureza de las largas noches sin dormir por la voluntad, tiranica a veces de un niño, pero no puedo evitar que algo en esta imagen me ponga la piel de gallina…






Comentarios
11/12/07
¡A mà me darÃan miedo!
Vida sin vida.
11/12/07
Exacto vida sin vida…aterrador.
Pedro: Creo que este ha sido el comentario mas agil de la historia del blogofago. Acabo de subir la entrada y en menos de 30 segundos una contestacion….
11/12/07
Es una evolución pediátrica de la almohada-chorbo japonesa.
11/12/07
Qué fuerte!
Si me pongo seria y trascendente te juro que me parece lo más….que he visto en mi vida.
Yo también he pasado noches en vela, me figuro que como cualquier madre (padre).
Pero, por Dios cuando son tan tiernitos.
Si me pongo de coña, pues dirÃa que tal vez puedan aplicar la misma técnica para que las muñecas-os hinchables sean más gustosas-os
12/12/07
Pues sà que dan bastante miedo sÃ. Vaya cosas inventan, en fin.
12/12/07
Es como una broma de mal gusto…que se lo pongan al que lo invento cuando sea anciano…probablemente fallezca por hambre de amor y contacto humano…
Saluditos.
12/12/07
¿Cuantos minutos le dais para que se gire y se ahogue con las manos de poliéster?
12/12/07
Cada vez estamos más cerca de MATRIX.
Contiene publicidad, pero …..
http://www.ffk-wilkinson.com/
12/12/07
Blogófago, de padre a padre. Sabes que no hay lÃmite a la hora de complicarse la vida para criar a un niño. Conozco gente con mucha predisposición para morder este tipo de anzuelos y entrar en la espiral del consumismo compulsivo y a lo loco. Esto lo digo yo después de aplicar por dos veces el método Estivill.
Es muy delgada la lÃnea que separa la tonterÃa del cariño.