Cuento

Antes, las dos niñas, en su ruta diaria hacia la escuela, se sentian protegidas de las furiosas maquinas por dos voluntariosas, aunque timidas cebras, y sobre todo por cuatro celosos y serios camaleones que, con su especial habilidad en cambiar incansablemente de color, ..rojo, amarillo, verde, rojo, amarillo, verde…organizaban los desplazamientos de los paseantes y de los artefactos mecanicos a su alrededor.Â
Casi sin que nadie se diese cuenta una extraña plaga elimino de la infantil travesia a los eficaces camaleones, y ahora, en los oscuros lugares donde estos moraban, las niñas unicamente se encuentran con algunas cebras novatas.Â
Ya se sabe que las cebras, quizas por estar siempre tiradas por los suelos, son de natural apocadas, y solo se atreven a pedir a los orgullosos artilugios, siempre por favor y muy bajito, que detengan su circulacion y  cedan complacientemente el paso a las niñas.Â
Hoy, los humeantes ingenios rodantes, que ya antes en algunas ocasiones se atrevian a no respetar a los dignos camaleones, ahora ignoran a las cebras…..y lo que es peor, a las niñas, mientras pasan raudos y veloces.
Ahora las niñas sienten miedo cada vez que deben ir a la escuela